Cada proyecto tiene una historia propia e individual. Para llegar a una solución visual,
seguimos un proceso intrínsecamente dinámico en el que intervienen tanto el cliente como
el diseñador.
La investigación.Intentamos conocer el negocio del cliente y todo lo que se relaciona
con él para entender mejor la marca y familiarizarnos con su entorno competitivo.
El trabajo en equipo. Propuestas, ideas son analizadas y discutidas entre todos los
integrantes del equipo para generar un espectro de aproximaciones y enfocar el concepto
y esclarecer las metas. El trabajo tiene como objetivo generar las ideas en las que se
centrará el desarrollo visual.
El diseño. Abordamos una extensa exploración visual con la finalidad de volcar a través
de formas, colores y tipografía los conceptos resultantes del trabajo realizado en los
pasos previos.
El uso. Exploramos cómo se comporta la pieza diseñada en todos los posibles soportes
en los que será utilizado, con la finalidad de depurarlo y confirmar su efecto.